lunes, 20 de febrero de 2012

¿QUÉ NOS DEPARA EL 2012?

Ya estamos en 2012, ese año enigmático del que tanto se ha hablado y del que se sigue hablando como de un momento clave en la Historia de la humanidad. El calendario de la Cuenta Larga maya se cierra el 21 de diciembre, finalizando un periodo de más de cinco mil años. Aquel pueblo centroamericano consideró ese extremo del tiempo como un momento de cambios profundos. De hecho, sus augures pronosticaron crisis de todo tipo y transformaciones drásticas en la política y en las condiciones geográficas del planeta. Al menos así parece deducirse de las antiguas profecías mayas. Las mejor conservadas están recopiladas bajo el nombre genérico de su posible coautor, el Chilam Balam, en el Libro de Chumayel. Allí se pronostica la llegada de los españoles y del cristianismo, como portadores de la revelación del único Dios verdadero.
Algunos escatólogos conectan estas profecías con otras de origen judío, realizadas o recopiladas en la época medieval -hace setecientos años-, que pronostican para el 2012 la llegada de un rey o mesías. Ambas profecías, mayas o judías del medievo, nos hablan de juicio y de cambios sustanciales. Debido a ello, algunos escatólogos, como digo, señalan este año como crucial. Desde luego las cosas no están para menos. Las revueltas en el mundo árabe; las amenazas de invasión de Irán, respaldado, como Siria, por Rusia y China; la crisis de las monedas más potentes, el dólar y el euro;la peor situación conocida del ecosistema global y las grandes amenazas de desastres geológicos por todo el planeta, hablan por sí mismos. Si, además, le añadimos otras fuentes cristianas, aunque extra-bíblicas, de profecías, tal y como la del también medieval San Malaquías, evangelizador de Irlanda, la advertencia sobre este tiempo está servida.
Para los que no han tenido la oportunidad de conocer esta última, aclararemos que se trata de la famosa Profecía de los Papas. En ella se da una lista de 111 Pontífices que tendrían que gobernar la Iglesia católica antes del fin. Para cada uno de ellos se da un lema, una definición resumida de cada Papa. Según esta lista, el actual, Benedicto XVI, sería el último. Después, en un periodo final de grandes tribulaciones, un tal Pedro romano llevaría las riendas del mundo católico. Y aunque no aparezca enumerado, sería el 112. Como el que está actualmente a la cabeza del Vaticano es un Pontífice ya octogenario, algunos señalan este año como el de su posible renuncia o defunción, o bien de la caída del poder Católico y de su sede. Todo lo cual podría dar paso a esos cambios profundos que apuntarían hacia el final.
Por supuesto todo esto podría quedar en una simple conjetura, si no fuera porque cuando acudimos a la fuente de revelación más fiable, la Biblia, nos encontramos con un batallón de profecías que señalan también a nuestros tiempos como los del cumplimiento del Apocalipsis. ¿Será este año el del cambio clave hacia ese desenlace? ¿Estará el anunciado Anticristo a punto de manifestarse? ¿Será tanta revuelta en el mundo la preparación o antesala de un Nuevo Orden Mundial a punto de cuajar para darle el poder a dicho Anticristo? Sin duda los tiempos están candentes. Deberíamos acudir sin falta a las Escrituras para investigar en ellas lo que se anuncia. El Libro del profeta Daniel; el capítulo 24 del evangelio de San Mateo, en el que se registran las palabras proféticas de Jesús acerca del tiempo del fin; las dos cartas del apóstol San Pablo a los Tesalonicenses y el Apocalipsis, deberían ser leídos y estudiados con sumo interés. A propósito, esta es otra de las razones por las que escribí mi libro. Sin embargo, no podemos asegurar que éste sea el año en el que veamos la luz al final del túnel. Solo sabemos que lo que está escrito tiene que cumplirse y eso es ya suficiente motivo como para que nos despertemos y nos informemos debidamente. ¿No te parece?

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