martes, 21 de diciembre de 2010
UN CLAMOR GENERAL
jueves, 25 de noviembre de 2010
DECISIONES QUE MARCAN
Para poder entender bien nuestro presente, es imprescindible que analicemos nuestras raíces, las cuales, inevitablemente, nos conducen al pasado. Solamente cuando entendemos lo que nos ocurrió en un momento determinado, podemos hallar respuesta a los "porqués" de nuestra situación actual. De ahí la tremenda importancia de la Historia y del pasado individual de cada uno.
Nos ocurre lo mismo con respecto al futuro. La Biblia nos habla de un tiempo en el que las cosas serán diferentes y los acontecimientos darán un giro a la humanidad que no podríamos comprender sin un análisis y observación de nuestro presente. Lo que la sociedad vive hoy, está determinando su porvenir. Lo que ocurre a nivel social, sucede también en el personal. Si estuvieramos más conscientes de esta realidad, tomaríamos más en serio nuestras decisiones. Pensaríamos más en las consecuencias futuras que en el logro instantáneo que podamos obtener. Al menospreciar las consecuencias a largo plazo, caemos en el error de pensar que las semillas que esparcemos con cada decisión no van a crecer nunca. Estamos preocupados por la obstención de una cosecha rápida y no en lo que crecerá después. Esto, exactamente, es lo que suele pasarle al educador que da una respuesta rápida, para quitarse al niño de encima, sin tener en cuenta lo que pueda ocurrir a consecuencia de esa respuesta. El objetivo inmediato era que el niño saliera y nos dejara tranquilos y estamos satisfechos si lo hemos logrado. Pero aquella frase que le motivó a irse, como "Sal y date una vuelta", puede ser un pase hacia una aventura en la que no nos hubiera gustado que se metiese.
A nivel socio-económico, se toman muchas decisiones para salir del paso, sin prestarle demasiada atención a los resultados en un futuro un poco más lejano. El problema de las burbujas de la construcción, por ejemplo, reside básicamente en esta falta de verdadera previsión. Era bueno mientras duró, pero no se calcularon las consecuencias a largo plazo. Como resultado, el mundo se ha metido en una de las peores crisis económicas de la Historia. Hace unos pocos años, el presente económico era halagüeño. Había trabajo y corría el dinero. Lo que nadie parecia sospechar era que se estaba cabando una tumba que se tragaría gran parte de ese esfuerzo, arrastrando a muchos negocios y empresarios a un callejón sin salida.
Saltemos ahora al tema de la profecía. Leemos en el profeta Daniel que cuando los trasgresores lleguen al colmo de su delincuencia, se levantará un gobernante de rostro altivo y entendido en secretos, para anunciar así el tiempo del Anticristo. Lo que la misma sociedad y sus responsables políticos y religiosos no parecen darse cuenta ahora es que, al no frenar efectivamente la corrupción y la continua violación de las normas morales, estamos preparando el terreno para ese Anticristo anunciado. Es cierto que lo que está escrito debe cumplirse, pero eso no nos quita responsabilidad alguna. Lo que sembramos hoy, lo recogeremos mañana. Si con nuestra negligencia o autocomplacencia le abrimos la puerta al enemigo, éste la aprovechará para entrar y robarnos o destruirnos.
Es hora de que meditemos un poco más, si no mucho más, nuestras decisiones. Tanto a nivel personal como laboral, social o económico. Y, por supuesto, deberíamos acudir con mayor frecuencia a la Palabra de Dios, para aprovechar su sabiduría y su consejo. No vayamos de gallitos por la vida. Busquemos sinceramente a Dios y asegurémosnos en Él. El proverbio salomónico nos aconseja a fiarnos del Señor con todo nuestro corazón y no dejarnos conducir por nuestras propias opiniones y razonamientos. Al fin y al cabo, ¿de quién podemos recibir un buen consejo y una excelente orientación sino de Dios y de su sabia Palabra? Nunca como hoy, el creyente ha necesitado apegarse a la Biblia y llenar el cerebro y el corazón de ella. Si queremos recoger una buena cosecha en el futuro, no hay otro camino.
lunes, 8 de noviembre de 2010
RESTAURAR TODAS LAS COSAS
lunes, 1 de noviembre de 2010
EN ESTE TIEMPO
sábado, 23 de octubre de 2010
¿ESTAMOS EN EL TIEMPO DEL FIN?
- Hay 300.000 niños soldados activos en guerras,
- 10 millones de niños explotados sexualmente, y
- casi 1 millón y medio de niños con SIDA.
- Se practican al año en el mundo 40 millones de abortos,
- mueren 8.000 personas diarias de SIDA y
- más de 3.000 en accidentes de tráfico diariamente, mientras que
- los países gastan diez veces más en armamento que en ayuda humanitaria, y que
- por primera vez en la historia, en la parte rica del mundo mueren tantas personas por enfermedades derivadas del exceso de comida, como en la otra por las consecuencias de la escasez.
La lista se haría interminable si añadimos las cifras del incremento de la delincuencia, la drogadicción, el alcoholismo, los suicidios, la violencia de género, los divorcios, lo expansión de las enfermedades venereas o las derivadas del estrés. Si además contamos las bajas de las guerras en el último siglo y las causadas por terremotos, inundaciones y tormentas tropicales, por ejemplo, las cifras son apabullantes.
El profeta Daniel, en el Antiguo Testamento, nos cuenta en el capíulo 8 de su libro, que surgiría un personaje en el tiempo del fin, al que las profecías identifican con el Anticristo, después de que los trasgresores - léase todos los que se saltan las leyes humanas y divinas- lleguen al colmo. La profecía dice así: Al final del reinado de aquellos reyes, cuando los trasgresores lleguen al colmo, se alzará un gobernante de rostro altivo y experto en secretos. Su poder se hará enorme, por la ayuda que reciba; y causará grandes ruinas, hará como se le antoje y prosperará; destruirá a los poderosos y al pueblo de Dios. Con su astucia engañará a muchos; se enaltecerá en su corazón y, sin avisar, destruirá a mucha gente. Después se levantará contra el Principe de los principes, pero será destruido, aunque no por la mano del hombre.
Como en el capítulo citado se insiste en que la profecía es para el tiempo del fin, cabe esperar que éste sea una época de gran proliferación de todo tipo de violación de las normas y leyes morales. La pregunta es: ¿Hemos llegado hasta ahí? Y si no, ¿Qué más tiene que pasar para que lleguemos? No sé cual será tu opinión a la vista de lo que ocurre en nuestro mundo, pero yo tengo la impresión de que si no estamos ya en el mismo final, nos estamos acercando rápidamente. Esto significaría que en cualquier momento, ese gobernante de rostro orgulloso y experto en ciertos secretos, estaría a punto de asomar al panorama de la actualidad, para recibir un gran respaldo y tomar el control de la situación. Desde luego no para mejor, aunque en algún momento lo pudiera parecer.
No digo esto para que, como en otras ocasiones se haya visto, nos dediquemos a esperar el problema y la solución del cielo, sino para que seamos conscientes del tiempo en el que nos ha tocado vivir. La Iglesia primitiva, la apostólica, ya esperaban al Anticristo y el regreso de Jesús. Aquella idea de la pronta venida del Mesías para la restauración final del reino de Dios, mantuvo a los cristianos de su época en plena actividad. Había que dar una oportunidad al mundo entero de que conocieran lo que Cristo había realizado para la salvación del género humano, antes de que fuera demasiado tarde. El mismo apóstol Pablo planeaba llegar a España con el evangelio, con la idea de alcanzar el fin de la tierra, que lo era para el imperio romano.
La misión de la profecía es alumbrar en la oscuridad. En estos tiempos debemos levantar esta antorcha para que los que no ven, vean. Y para que los que vemos, nos despertemos del sueño y seamos capaces de vernos a nosotros mismos, y al mundo que nos rodea, bajo esa luz. ¿Estamos listos para el surgimiento del Anticristo? ¿Qué haremos si las cosas se precipitan y ese gobernante mundial se hace con el poder de un momento a otro?¿Te parece que las condiciones actuales del mundo son las adecuadas para que surja un gobernante así?¿Estamos en el tiempo del fin? Son preguntas a las nunca antes habíamos tenido que enfrentarnos con tanta urgencia. ¿Cómo lo ves?
lunes, 18 de octubre de 2010
AVISO PARA PASTORES Y LIDERES
Estoy en plena promoción del libro "Al final de los Tiempos". Con cita previa, puedo visitar las Congregaciones para presentarlo y dar un estudio escatológico general, de inspiración y edificación para todos, así como responder a preguntas sobre el tema de profecía bíblica. Aquellos que no lo hayan leído aún, en la página web del libro pueden leer los dos primeros capítulos y obtener una orientación breve. La misión principal del libro es dar a conocer la profecía bíblica, de forma ordenada, cubriendo todos los temas o tópicos principales de las revelaciones sobre el futuro de la Iglesia y de la humanidad.
Para entrar en contacto, podéis mandarme un correo a jjgilglez@gmail.com. Os atenderé de inmediato. Saludos y bendiciones. Sinceramente.
Juan José Gil González.