sábado, 16 de julio de 2011

LLEGAR A LA RAÍZ

Se dice, y con razón, que todo tiene una causa. Incluso cuando no nos lo parece así o no podemos encontrarla. Las ciencias de la salud saben mucho de ésto. Si el médico no encuentra la raíz del problema, difícilmente hallará la solución para el paciente. Cuando no la encuentran, por lo general y para evitar que la enfermedad avance, probarán uno o varios tratamientos, hasta dar con el que funcione. Claro que eso, a menudo, es como dar palos de ciego; pero al menos se hace algo en la dirección correcta, es decir, buscando paliar la enfermedad llegando a la causa que la provoca.
Desgraciadamente, no ocurre lo mismo con los problemas sociales y económicos que enferman a esta sociedad. Los que han de ponerle remedio no están dispuestos a llegar a la raíz, porque eso implicaría un cambio de mentalidad y unos sacrificios personales de todos aquellos que, supuestamente, dirigen el sistema. Por ejemplo, los políticos tendrían que dejar esos sueldos de opulencia que disfrutan. La administración política del país, emplea a varios cientos de miles de ciudadanos quienes dicen estar ahí al servicio del pueblo. Pero visto el sueldazo que se aplican, parece que sus intenciones sean otras. Lo mismo podríamos decir de la banca, que vive del dinero del cliente, y que se autorremunera con salarios de quitar el hipo, en medio de una crisis económica de espanto.
Con estos ejemplos por delante, nadie que pueda permitírselo, aunque sea a costa de la salud económica del país, quiere ser menos y conformarse con un salario normal. La enfermedad que aflige al sistema se llama avaricia y codicia agudas. Y hasta que no se ataque ese maldito virus que infecta el corazón y la mente de los ciudadanos, comenzando con sus dirigentes, no se hallará solución. Por tanto, ya podemos pronosticar el resultado: colapso total. Todos los remedios que dicen estar aplicando solamente retrasan el desenlace, pero no lo evitan, porque no están sanando, no llegan a la causa del problema. Así que ya podemos decir lo que le va a pasar al dólar y al euro, a los Estados Unidos y a Europa Unida: se derrumbarán. Claro que eso es quizá lo que buscan, porque quieren establecer otro sistema mucho más duro y restrictivo, como suele pasar cuando las cosas no funcionan.
La misma Biblia advierte de ese día, cuando habrá un solo gobierno dominante que impondrá un sistema económico de control totalitario. Para conseguirlo, hará que todos se dejen poner un chip de seguimiento personal, transformando a cada individuo en una parte integrada del sistema más opresivo que el ser humano haya llegado a concebir. Al dirigente que llevará la batuta en todo ese concierto infernal se le conoce en la misma Biblia como el Anticristo. Su sistema estará basado en el 666. Eso reemplazará a las monedas del mundo y prevendrá contra cualquier colapso económico por falta de liquidez. Y como ese señor y sus compinches se creerán los dueños absolutos del mundo, dictarán leyes a su antojo, condenando a muerte a todo el que no quiera pasar por la piedra o el biochip salvador. Asumirán papeles de dioses y doblegarán las voluntades a costa de ahogar la supervivencia de los individuos.
El mundo ya sabe lo que es tener un Hitler en el poder, con sus artes seductoras y sus intenciones mesianistas. Mas de cincuenta millones de personas se dejaron la vida en esa refriega que conocemos como la Segunda Guerra Mundial. Así que ya nos podemos ir dando una idea de lo que ocurrirá cuando este otro salvador imponga su rescate. Hitler tomó a los judíos, a los gitanos y a los negros como cabeza de turco, conduciéndolos a las cámaras de exterminio. Éste otro se volverá contra todo el que se atreva a contradecirle, persiguiendo sistemáticamente a cristianos y creyentes en general, y a todo aquel que se niegue a entrar en su juego de dios dominante.
Así está descrito el futuro inmediato en los libros sagrados. El Apocalipsis no fue escrito para llenar páginas ni para asustar a nadie. Es, como su mismo nombre indica, una revelación certera de lo que le espera a la Humanidad. En estos mismos momentos asistimos a lo que va a ser el derrumbe económico más aparatoso y catastrófico de la Historia. Y no se puede hacer gran cosa para detenerlo, porque los que podrían hacerlo, no están dispuestos a pagar el alto precio de la moderación y el control de la codicia. Estamos, por tanto, abocados a un desenlace mucho más trágico. Mi opinión es que nos preparemos mental y espiritualmente, revisando nuestras vidas y buscando sinceramente a Dios. Al fin y al cabo, también está escrito que la verdadera salvación viene de Él y que no seremos avergonzados quienes depositemos en Él nuestra confianza. Eso sí, entendiendo que Él nos conducirá aún más allá de la muerte.
La misma Biblia que nos habla de un infierno en la Tierra bajo el dominio del Anticristo, nos revela un paraíso posterior, donde finalmente el amor, la justicia y la paz llenarán el planeta, porque el verdadero Mesías, Jesucristo, habrá tomado los pedazos de este mundo deshecho y lo habrá recompuesto. Todo ha sido escrito para que nuestra esperanza sea afirmada. Y la vamos a necesitar en estos tiempos que se avecinan.

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