sábado, 23 de octubre de 2010

¿ESTAMOS EN EL TIEMPO DEL FIN?

Despues de oir ciertas noticias o artículos sobre las condiciones del mundo, a más de uno se nos ha quedado, como una nube blanca en el  fondo azul de las ideas del firmamento de nuestro intelecto, esta pregunta: ¿Estaremos llegando al fin de nuestro mundo? No es extraño que en tales condiciones proliferen las películas y publicaciones sobre el tema y que las masas se agolpen para ver lo último que Hollywood, como si se tratase de una pitonisa de bajo coste, nos tenga que decir al respecto.
Si hacemos un repaso, siguiendo las estadísticas de la OMS, FAO, UNICEF y diversa ONGs, de las profundas necesidades y condiciones de este mundo que, por cierto, nadie sabe cómo manejar adecuadamente, leemos que:
  • Hay 300.000 niños soldados activos en guerras,
  • 10 millones de niños explotados sexualmente, y
  • casi 1 millón y medio de niños con SIDA.
  • Se practican al año en el mundo 40 millones de abortos,
  • mueren 8.000 personas diarias de SIDA y
  • más de 3.000 en accidentes de tráfico diariamente, mientras que
  • los países gastan diez veces más en armamento que en ayuda humanitaria, y que
  • por primera vez en la historia, en la parte rica del mundo mueren tantas personas por enfermedades derivadas del exceso de comida, como en la otra por las consecuencias de la escasez.

La lista se haría interminable si añadimos las cifras del incremento de la delincuencia, la drogadicción, el alcoholismo, los suicidios, la violencia de género, los divorcios, lo expansión de las enfermedades venereas o las derivadas del estrés. Si además contamos las bajas de las guerras en el último siglo y las causadas por terremotos, inundaciones y tormentas tropicales, por ejemplo, las cifras son apabullantes.

El profeta Daniel, en el Antiguo Testamento, nos cuenta en el capíulo 8 de su libro, que surgiría un personaje en el tiempo del fin, al que las profecías identifican con el Anticristo, después de que los trasgresores - léase todos los que se saltan las leyes humanas y divinas- lleguen al colmo. La profecía dice así: Al final del reinado de aquellos reyes, cuando los trasgresores lleguen al colmo, se alzará un gobernante de rostro altivo y experto en secretos. Su poder se hará enorme, por la ayuda que reciba; y causará grandes ruinas, hará como se le antoje y prosperará; destruirá a los poderosos y al pueblo de Dios. Con su astucia engañará a muchos; se enaltecerá en su corazón y, sin avisar, destruirá a mucha gente. Después se levantará contra el Principe de los principes, pero será destruido, aunque no por la mano del hombre. 

Como en el capítulo citado se insiste en que la profecía es para el tiempo del fin, cabe esperar que éste sea una época de gran proliferación de todo tipo de violación de las normas y leyes morales. La pregunta es: ¿Hemos llegado hasta ahí? Y si no, ¿Qué más tiene que pasar para que lleguemos? No sé cual será tu opinión a la vista de lo que ocurre en nuestro mundo, pero yo tengo la impresión de que si no estamos ya en el mismo final, nos estamos acercando rápidamente. Esto significaría que en cualquier momento, ese gobernante de rostro orgulloso y experto en ciertos secretos, estaría a punto de asomar al panorama de la actualidad, para recibir un gran respaldo y tomar el control de la situación. Desde luego no para mejor, aunque en algún momento lo pudiera parecer.

No digo esto  para que, como en otras ocasiones se haya visto, nos dediquemos a esperar el problema y la solución del cielo, sino para que seamos conscientes del tiempo en el que nos ha tocado vivir. La Iglesia primitiva, la apostólica, ya esperaban al Anticristo y el regreso de Jesús. Aquella idea de la pronta venida del Mesías para la restauración final del reino de Dios, mantuvo a los cristianos de su época en plena actividad. Había que dar una oportunidad al mundo entero de que conocieran lo que Cristo había realizado para la salvación del género humano, antes de que fuera demasiado tarde. El mismo apóstol Pablo planeaba llegar a España con el evangelio, con la idea de alcanzar el fin de la tierra, que lo era para el imperio romano.

La misión de la profecía es alumbrar en la oscuridad. En estos tiempos debemos levantar esta antorcha para que los que no ven, vean. Y para que los que vemos, nos despertemos del sueño y seamos capaces de vernos a nosotros mismos, y al mundo que nos rodea, bajo esa luz. ¿Estamos listos para el surgimiento del Anticristo? ¿Qué haremos si las cosas se precipitan y ese gobernante mundial se hace con el poder de un momento a otro?¿Te parece que las condiciones actuales del mundo son las adecuadas para que surja un gobernante así?¿Estamos en el tiempo del fin? Son preguntas a las nunca antes habíamos tenido que enfrentarnos con tanta urgencia. ¿Cómo lo ves?


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